El espacio es grande, los planetas son muchos, los baobads crecen, los faroleros siguen su eterna rutina, los reyes esperan vasallos, las botellas expiran en la garganta del alcohólico, el geógrafo atrapa relieves, las rosas continúan conversando, el zorro aún sigue esperando….Domestícame. El eco se pierde en el vacío. Palabras que se las lleva el viento. Las flores miran extrañadas al zorro, y él sigue con el domestícame desesperado, domestícame con los ojos, domestícame con la cola, domestícame con el corazón…
Pero el principito camina al extremo opuesto del planeta, ha hecho un surco pensando en la rosa que está lejos, en otro lugar, jugando al “no me importa” para no salir herida en la inestabilidad de las relaciones. A veces las espinas no son suficientes…
Continuará…
Continuará…

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