viernes, 5 de enero de 2007

No me mires así...



No mires así, idiota. No me mires así. No prometas lo que no estás dispuesto a entregar. No modeles mis sentimientos, no son plasticina escolar ni tus manos las de un escultor. No me pidas la vida, sabes que te la puedo dar, pero tus intenciones son serviles a tu ego y jamás te harás responsable de lo que has hecho de mí.


¿Qué haces? ¿Para qué tiendes la mano si cuando la voy a estrechar tu calor se desvanece? ¿Cuál es tu juego? ¿Cuándo se acaba tu estúpido juego?


No me mires así, no quiero abrir mis ventanas, hay frío tras tu sonrisa. No me hagas creer en lo imposible. No insinues amor si lo que quieres es otro nombre para escribir con orgullosa caligrafía en tu libreta de conquistas.


No me mires así, amor, no me mires... así.






Antigua PaZ

Invernación en el alma


¿Habré amado alguna vez? Es posible, de lo contrario no estaría donde estoy. Pero... fue amor? No sé, tal vez la palabra adecuada es sometimiento, es cariño, aprecio, simpatía, ego, lástima, rebeldía, encantamiento, estupidez, odio... pero no amor. Quizá el odio sea demasiado amor. Tanto me amé entonces??


Hay ruido de pájaros, el invierno sigue fumando ahí fuera, la noche está en calma, la vida se calla. Todo me parece tan extraño, seres humanos que respiran , me miro al espejo y no me conozco, quién soy, para qué soy, para quién soy?? Levanto mi brazo y descubro que termina en cinco ramas que pueden brotar en una caricia o consumirse en un golpe. Y pienso en Einstein, en que bajo ese casco de cabellos independentistas existieron las neuronas que formularon lo que todos sabían pero que nadie se atrevía a decir, lo que de tan obvio parece estúpido... que el sol que alumbra los cuerpos a algunos los transporta a la gloria y a otros los quema en silencio...
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