
Los hombres me hacen dudar de su capacidad volitiva y abren los sentidos sólo para dar cabida al deseo.
NO es admisible que nosotras debamos actuar, además de P5T1 en la cama, como anticonceptivos emocionales controlando los caballos que ustedes, los dueños, no saben domar. Me da rabia y la circunspección se me va al vertedero cuando veo que en vez de usar las neuronas para evaluar las consecuencias de un polvo que puede prolongarse en nueve meses de espera, salgan con un "tú sabes hasta dónde, ya?" Mierda, bien bonito.
NO me interesa que me defiendan de los resfríos, de las miradas de sus congéneres evaluando cómo está la calidad del "ganado" o el tamaño del anca de la "potranca", me importa un carajo que se las den de machos sostenedores del hogar o que sepan abrir la puerta para dejar a una dama pasar si no son lo suficientemente responsables como para decir "esta vez NO". De qué nos sirve tener ministras, milicas y hasta una presidenta si dentro de la habitación la paridad de género vale callampa, si en pleno siglo XXI no somos capaces de que ambos sexos exijan en la misma medida el DERECHO a decir NO. Mientras los metrosexuales se pierden en suspiros las féminas nos privamos de los nuestros por tener la conciencia dividida en controlar las manos, en contar los días fértiles, maldecir porque se nos olvidó la píldora y correr a buscar el extintor para apagar el incendio antes de que los tortolitos se consuman...
"Es que la conformación hormonal, estructural y organísmica determina que ellos actúen de manera más visceral si se les compara con sus pares del sexo opuesto". Así que son las hormonas las que fundamentan que a los niños les suba la temperatura en 1 minuto y corten las alambradas de la responsabilidad al siguiente. Claro, es que las chicas no tenemos ni hormonas ni líbido, o lo que es peor, se encuentran censuradas por los prejuicios sociales. Si me cuestan las matemáticas y mi fuerte es la literatura esta condición no me quita la posibilidad de que con esfuerzo por lo menos aprenda que dos por dos es ... 4. Entonces, por qué no ejercitamos un poco nuestros lados atrofiados, a ver si así logramos la complementariedad entre los sexos y las minas dejamos de gritar tanto y quejarnos por todo en aquellos días, y los caballeros pasan el freno de mano cuando las cosas suben de tono.
PaZ

2 comentarios:
temas diversos...palabras sin fin (o con fin)
tanto resentimiento?
para que?
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