
Virginia se fue ayer, a eso de las seis. Cuando el sol entraba cansado por la ventana, cuando el aire vestía de naranjo y el sudor se pegaba a las paredes maderiles.
Virginia se fue sin avisar, aunque el respirar de mi corazón y el latido de mi nariz me vinieron a contar. Pero yo no sabía qué pasaba, yo no sabía que sería tan luego, nadie me dijo que me quedaría tan sola, que se llevaría los juguetes y me dejaría un espacio abismal donde antes reposaban mis 20 sueños infantiles.
Jugar contigo no fue tan bueno como pensaba y tampoco te extraño tanto. No te extraño, no te extraño, NO TE EXTRAÑO... Estarás bien? Comiste el pan tostado con mantequilla y fruta hervida de cada madrugada?
Ya no te extraño, ya no TE EXTRAÑO...
La muñeca está tirada en el piso. El vestido de organza también. Los peluches se taparon los ojos y un incendio se apropió de mi piel.
La pequeña niña ha muerto. La diminuta mujer respiró.
Y Virginia se fue a eso de las seis. Supongo que se buscará otra niña para abandonarla después. Supongo que estará jugando a la gallinita ciega y convirtiendo la vida en una estúpida burbuja. Supongo que otra creerá sus cuentos a la hora en que la luna sale a trabajar. "Había una vez, en un castillo de chocolate, un príncipe y una princesita que se amaban eternamente..."
Virginia?? Virginia???
Así es la vida, así no más es ...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario